Amnón y Tamar
El rey moro tenía un hijo
que Francisco se llamaba.
Navegando en altas mares
se enamoró de su hermana.
Viendo que no podía ser
cayó malito en la cama.
Con dolores de cabeza
y una calentura mala.
Su padre que subió a verlo.
¿Qué tienes hijo el alma?
Quieres que te mate un ave
de esas que vuelan por casa.
Mátemela padre mío
que me la suba mi hermana.
Como era tiempo verano
ha subido enaguas blancas.
La “agarrao” por la cintura
y la “echao” en la cama.
Hermano que eres mi hermano
no me hagas desgraciada.
Lo que te tengo de hacer,
es una rosa encarnada.